8 años atrás

«Al club lo ordenamos y lo desendeudamos»

«Al club lo ordenamos y lo desendeudamos»

La renuncia de Facundo Moyano a la presidencia del club sacudió al «Mundo Alvarado» semanas atrás. Ayer, el ahora expresidente que reparte su tiempo como Diputado Nacional del FPV y máximo responsable del Sindicato Unico de Trabajadores de Peajes y Afines (Sutpa) estuvo en Mar del Plata y atendió la requisitoria de LA CAPITAL para explicar los motivos de su renuncia al cargo mayor del club de sus amores.

Este medio lo encontró vestido de futbolista, ya que Facundo integró uno de los equipos (con los colores de Alvarado) que participó de la etapa regional de un torneo de Fútbol 5 que organiza el Sutpa y que comenzó ayer (hoy por la mañana se juegan semifinales y final) en las canchas de césped sintético del club ubicadas sobre Jara y Primera Junta.

El menor de los Moyano hizo autocrítica por no haber previsto el tiempo que demandaba la presidencia del club y su incompatibilidad con sus funciones políticas y gremiales, aunque destacó que tras su paso Alvarado quedó saneado económicamente y se logró un ascenso deportivo.

– ¿Qué te une hoy a Alvarado?

– En principio me une el amor que tengo por el club. Desde muy chico tuve una vida dentro de esta institución. Fui al jardín, jugué al fútbol -aunque no me fue muy bien-…, soy del barrio y siempre lo fui a ver a la cancha. Por eso tengo un sentimiento muy profundo con el club y quiero que le vaya siempre bien. El año pasado asumí esta responsabilidad institucional, algo que de alguna manera había asumido de hecho antes con gestión y acercando sponsors más allá de no ser presidente en un principio. El año pasado me convencieron para ser presidente y realmente las responsabilidades políticas y de trabajo que tengo en Buenos Aires me obligaron a dejar ese lugar en el club. Igual creo que tengo que cumplir con los compromisos asumidos, fundamentalmente con los jugadores y el técnico porque soy un hombre de palabra y hay que cumplirla. Después veré que hago. Seguiré acompañando como lo hice toda mi vida, porque de hecho nosotros comenzamos a acompañar con sponsors en 2003. Ese acompañamiento fue creciendo y cada vez nos fuimos involucrando más hasta que asumimos la presidencia.

– Pero es difícil acercar sponsors pero que las decisiones las tomen otros…

– Esa fue una de las razones por las cuales decidí hacerme cargo de la gestión del club. Veía que los muchachos que estaban antes, más allá de la voluntad de hacer las cosas bien, por ahí no tomaban las mejores decisiones. Por eso me metí en esto aunque después, con el tiempo, fui viendo que era demasiada la responsabilidad asumida y demasiadas las responsabilidades que tengo como para poder brindame de lleno a un club. No es fácil gestionar una institución como Alvarado. Por lo que significa, por lo grande que es, por la cantidad de gente. Si bien no estaba bien estructurado todo hoy podemos decir que pusimos en funcionamiento una estructura importante y realmente eso merece mucho tiempo de dedicación que hoy por hoy yo no estoy en condiciones de hacerlo. Por eso tomé la decisión de la renuncia. Y también porque había muchos hombres fuertes de Alvarado, empresarios, que se habían comprometido y no pudieron acompañar o cumplir con lo que habían dicho que iban a hacer. Así realmente se hace muy difícil porque esta es una categoría muy cara, con un plantel muy costoso, un cuerpo técnico que también tiene un valor importante. Ha cambiado mucho de Argentino B al A.

– Se armó un plantel muy importante y eso tiene sus costos…

– Conformamos un plantel muy importante porque el objetivo era mantener la categoría. Cuando asumí como presidente dije que el objetivo era no descender y hoy eso ya lo logramos. De todas maneras tenemos alguna expectativa de seguir avanzando en esta carrera hacia la B Nacional.

– Decías que el hecho de que algunos prometieran un apoyo que finalmente no cumplieron fue un punto de desgaste. ¿Otro fue la interna entre barras?, un problema que padecen todos los clubes del fútbol argentino…

– Es una realidad de todos los clubes argentinos. Lo que pasa es que a uno que está con otras responsabilidades, se le hace muy difícil poder afrontar todos esos problemas. Esos inconvenientes merecen una persona que esté encima y yo estoy a 400 kilómetros porque tengo mi trabajo de diputado, la institución gremial que conduzco también y estoy en la CGT, así que realmente no tengo el tiempo que Alvarado se merece. Es cierto que nos encontramos con algunas dificultades. Porque en mi segundo partido como presidente, el primero como local, hubo un conflicto en la cancha por una pelea entre dos facciones de la institución que terminó con un herido de bala. Nosotros tomamos la decisión de aplicar el derecho de admisión a integrantes de las dos facciones que se enfrentaron y a los tres partidos nos encontramos con que esas personas estaban nuevamente adentro de la cancha, poniendo en riesgo a la gente. Esas cuestiones te van desgastando. No digo que eso me haya llevado a la renuncia. Quizás estando acá era algo que se podía resolver…

– Alvarado es un club raro porque tiene mucha gente pero quizás no se ve a tantos con capacidad de gestión…

– Creo que es importante convocar a diferentes hinchas y socios para que se puedan acercar a colaborar en la gestión y en la conducción del club. Pero también eso se da por la falta de una mayor presencia del presidente, de quien tiene que conducir al club. Me hago cargo que quizás esos problemas no se pudieron resolver porque yo no estaba. Pero después de la renuncia de Pablo Mirón, el tesorero, entendí que todo se complicaba y me dije «para que voy a estar simbólicamente en un lugar en el que no puedo estar realmente». Siempre acompañé a la institución. Los hinchas lo saben y los jugadores también. El acompañamiento nuestro para lograr el ascenso del Argentino B fue fundamental.

– ¿Cómo será la situación del club a partir de junio?

– Se convocará a elecciones y la gente que se sienta capacitada para asumir esta gran responsabilidad que es dirigir esta institución lo hará.

– ¿Y vos a quién ves capacitado para eso? ¿O en quién depositarías tu confianza?

– Hoy no veo…, no ha surgido por lo menos alguien. Quizá de acá a junio aparece pero por ahora no vi a nadie que se asome. Espero que venga gente nueva.

– Hay gente joven como Ariel Greco que también viene de la política, está la «vieja guardia» dirigencial...

– No se si la política le hace tan bien a la institución. Y es contradictorio que lo diga yo. Acá tiene que venir gente nueva. En un universo tan grande como es el del hincha de Alvarado debe haber mucha gente con capacidad y con ganas de asumir ese compromiso.

– Pero hoy no lo tenés identificado…

– Hoy no. Espero que pueda surgir gente realmente nueva. Porque los que estuvieron antes no hicieron las cosas demasiado bien.

– Por eso tu aparición generó ilusión en los hinchas.

– Sí, y logramos un ascenso que no es poca cosa.

– Pero esa misma gente ahora se ve frustrada o preocupada con tu salida porque no quiere volver al pasado

– No es volver al pasado. Pero repito, esto no significa que no siga apoyando a Alvarado como hice siempre. Y como por ahí hacen otros socios. La gente del club no tiene que esperar que venga uno solo a hacerse cargo.

– Un Papá Noel…

– Claro. No hay que pensar «buenísimo viene éste entonces zafamos» o «listo, se va éste perdimos». No, Alvarado existe desde 1928 y va a seguir consiguiendo logros y objetivos. Creo que al club lo encaminamos, lo ordenamos, lo desendeudamos. El club tenía una deuda de casi un millón de pesos y pudimos sanear la institución. Hoy los jugadores están al día, el técnico también. Es lo natural pero lo destaco porque esto en Alvarado no pasó nunca. Esto hace que el club sea respetado. Los jugadores quieren venir a Alvarado, los técnicos lo quieren dirigir. Y esto lo hemos logrado nosotros. Tenemos un plantel caro pero de primer nivel. Hoy el club Alvarado está encaminado.

– ¿Y qué soñás para Alvarado?

– Como hincha, porque hoy estoy afuera, yo sueño con el ascenso a la B Nacional. Ese es mi sueño y el de todos los hinchas de Alvarado.

Por Víctor Molinero (Diario La Capital)